Ensayos Inseguros

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¿Sueño inconsciente?

Mi abuela sueña despierta, y sueña seguido.

Sus sueños más recientes han evocado a quien ya no está. Completa las historias adornándolas, inventándolas.

¿Qué sueña dormido quien todo el día sueña despierto?

Mi abuela tiene un sueño recurrente.

Sueña para ver a quien desapareció. Sueña para explicarse por qué sucedió.

Su sueño reciente más recurrente va más o menos así: mi abuelo debe ir al hospital. Antes de partir, toma el usual café que ella le prepara; es temprano, un jueves por la mañana.

Llega el coche de un tío lejano. Un tío vivo, pero tan lejano que parece un desconocido del más allá.

Saluda a todos, siendo todos, mi abuela y el abuelo. Siempre han sido todos. Llenan con suficiencia el vacío familiar de cualquiera.

El tío lejano toma un trago al café de siempre. Lo hace muy familiarmente, aunque no fuera el más asiduo a esa familia.

Después de opinar sobre el tiempo, sobre el clima, avisa al abuelo que es hora de partir.

Mi abuela permanece en la cocina. No busca acompañar ni asomar a la puerta, pero sabe con precisión qué sucederá al otro lado del portón una vez que el abuelo cruce por ahí.

Mi abuelo sale. No se despide ni se inmuta en aclarar a qué hora se desocupará. Él muy como quien tiene la seguridad de que siempre regresará.

Aunque esta vez, ya no regresó.

Al llegar al coche del tío remoto, la abuela ve (con visión mental) cómo el abuelo hace algo medio increíble y medio inverosímil.

El abuelo se mete a un ataúd.

Qué curioso el inconsciente. Y qué raros los caminos de la verdad.

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